miércoles, 28 de agosto de 2013
28 de agosto, Manolete siempre.
domingo, 5 de mayo de 2013
Ese grito pegado en la pared.
lunes, 4 de marzo de 2013
De bromuro y plata.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Belmonte ¿asesino en serie?
martes, 28 de agosto de 2012
Manolete in memoriam.
Mientras te escribo,
tienes losa sobre la frente,
baja en la nieve
tu mortaja inmensamente
y la tremenda albura cayó sobre tu faz.
“Soy triste como los solitarios,
pero he vestido de sosiego mi temblor...”
¡Y ahora tú callas, y tienes polvo, y no eres más!
No te vi nunca. No te veré.
¿Quién te juntó las manos?
¿Quién dio, rota la voz,
la oración de los muertos al borde de tu lecho?
Aún me quedan jornadas bajo los soles.
¿Cuándo verte, dónde encontrarte y darte mi aflicción?...
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| "Manolete" visto por Luis López |
Notaste que la carne se rompía
lunes, 27 de agosto de 2012
Viteri: "Cuando pinto toreo" (y II)
domingo, 26 de agosto de 2012
Viteri: "Cuando pinto toreo" (I)
lunes, 12 de marzo de 2012
¡¡¡ Primer finalista con "El alamar" !!!
| "Sánchez Mejías o el llanto de sí mismo" (detalle), tinta sobre papel de Luis López |
sábado, 17 de diciembre de 2011
- Artabán –habló- ¡sube!
Y sin arreos, bien agarrado a las crines, partió sin retorno"
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| "¡Pronto empieza!", pastel sobre cartón de Luis López. |
miércoles, 26 de octubre de 2011
The duel (El duelo)
domingo, 9 de octubre de 2011
Letrillas de cuando pasa el toro.
domingo, 28 de agosto de 2011
con secreta locura de saberte.
Cuánto lidiar para después perderte
en la entrega total que no imaginas.
Citas a tu destino, le dominas
para salir vencido de la suerte;
y triunfador a hombros de la muerte
hacia un lejano ruedo te encaminas.
Después, tu ausencia, erguida ante ese lento
y entristecido toro del silencio
que embiste en tu aventura como un viento.
Y esa callada nieve, en la serena
soledad de ese agua de silencio
que nos trae tu última faena.
"Manolete 2011", gouache sobre cartón de Luis López
lunes, 11 de julio de 2011
¡ Torera, torera, torera !
en la noche creciente,
plomiza de sudores,
cuando fue otro
el que liberó tu pecho
de la celda oro turquesa.
¡Perdida la color…
segundo aviso!
¡ Y “Truchero” remontando
el río de la media vida!
Jugueteaban subidos en su lomo
Llapisera y los hermanos Marx
sosteniendo en gótica cartela:
“Gravedad en tu trazo belmontino
¡y vas a escarbar
en las sienes de la media muerte!”
¡Basta!
¡Que ahora seré yo
el que suelte tu pelo
y me lleve
la divisa fucsia que lo sujeta!
Me cuentas que tu talle
ya no es mío.
Que en él reposa
una bien rematada media.
Y que en la piel llevas
el almizcle ganado
en cada enroscado de pecho.
“Escondido” es él,
ambidiestro de pitones
para más señas.
Ha marcado territorio
¡envainadas llevaba las orejas!
Y tuvo que ser
en la plomiza noche de sudores
cuando te fuiste.
Las mejillas rosadas,
los suspiros al aire
y las lágrimas en una humana marea.
Conchi Ríos el domingo pasado, vista por Luis López (ceras sobre cartón)
sábado, 4 de junio de 2011
"Santísima Media Verónica".
y murmura un vuelo
donde se refugia el Credo.
Tierra,
pisa el sol
donde repta la tela.
Y en medio el viento
que se lleva inmisericorde
embarcado en la cintura,
el bálsamo que adormece a la fiera.
¡Aliento de claveles
embellecida por las lágrimas!,
Media Verónica
Santísima
cargada y bien jugada.
Y el viento
que la aleja
por miles de gargantas tallada.

"¡Redímete ante la Santísima Media Verónica!" tinta sobre papel de Luis López.
sábado, 22 de enero de 2011
El Misacantano y el Doctorado.
La entrada de la que os dejo la introducción, pertenece a la Bitácora de un corredor de encierros y en ella su web-master, Lagun, se aferra a las tradiciones populares más arraigadas en nuestra cultura para justificar el juego del hombre con el toro. En ella cuenta con el apoyo de Dª Beatriz Badorrey (profesora de Historia del Derecho) y D. Rafael Cabrera (presidente de la Unión de Bibliófilos Taurinos) en el texto y un servidor en el dibujo.
Felicidades colega por el trabajo y espero que sea del agrado de todos.

"Recorte del misacantano", tinta sobre papel de Luis López.
Introducción:
Hay que convenir con Francisco J. Flores Arroyuelo (“Correr los toros en España – Del monte a la plaza”) en que la afición del hombre por medirse ante el toro es muy antigua, y que debe traer causa del traslado hasta el poblado que el hombre prehistórico debía realizar con los uros que cazaba vivos en el campo, para lo que se servía, entre otros elementos, de maromas para poder conducirlos al recinto en el que serían encerrados, sin que en aquellas acciones, lógicamente, faltasen carreras, desplantes, así como sustos, golpes y hasta cogidas. Por ello, esa primitiva forma de conducir los toros hay que considerarla como fuente de inspiración de la que es una de las más antiguas modalidades de festejo taurino popular: el toro ensogado.
Y también cabe adelantar que, en España, la afición por los festejos taurinos fue siempre propia de hombres de toda clase y condición: desde gentes del pueblo llano hasta dignatarios de la más alta jerarquía del estado, pasando por representantes de la aristocracia y, como veremos en este texto, personalidades con una ilustre titulación académica y miembros de la Iglesia.
Tan arraigada es desde antaño nuestra costumbre de correr toros que, ya en el Medievo, no precisábamos de la programación de un acto específico para ello. Bastaba el mero traslado al matadero de un toro sujeto con una maroma para que en torno al astado se arremolinasen los viandantes y que algunos practicasen desplantes y suertes. Así queda recogido, por ejemplo, en el Fuero de Madrid de 1202. No obstante, lo más común era que para correr toros se programaran festejos concretos, que solían tener como fin agasajar a visitantes ilustres, conmemorar fechas señaladas y, entre otros motivos, celebrar rituales, festividades civiles y religiosas o acontecimientos sociales como nacimientos, bodas... Así, se puede decir que los juegos de toros solían asociarse con acontecimientos festivos y felices. Como ocurría en los dos casos que aquí nos van a ocupar: la celebración de la primera Misa por un sacerdote y la obtención del grado de Doctor por un universitario.
(sigue en Bitácora de un corredor de encierros)
sábado, 18 de diciembre de 2010
Anoche soñé contigo...
te vi indomable, curiosa,
filántropo, noble, tolerante,
ilusa, vencida,
mena y ganga al mismo tiempo,
inconcluso, inigualable,
única…
Te vi viajando de Norte a Sur,
atravesando los gélidos Cárpatos
con dos puntazos corridos en el cuello,
arrastrado a las más civiles de las guerras
por un tiro de rucios de arboladuras cornicortas,
con tal de compartir cama
con la paciencia y la generosidad.
Generosidad sin geodesia,
con la que firmas la paz al darlo todo.
Luego, mi corazón abierto te reclamó
y en el tuyo hallé esa enfermería de tercera
con cartel pintado a mano,
derrotada por amores infortunados de lunes
al tiempo que jugabas
con los rizos rúcula de la soledad.
Desperté
y el gusarapo de tierra que todo lo remueve
había dejado rastros de ti.
Y tras la turbia charca de mis ojos,
encontré los tuyos cristalinos.
Y entonces me reconfortó verte de nuevo,
policromo, poliédrico,
polifónica, políglota
y un puntito político.
Pero siempre ingenioso, ingeniosa
como para ayudarme a derribar recuerdos
e ilusonarme con lo que vendrá.
Por eso papá, mamá ¿queréis ser mis Reyes Magos?.
A todos, que regaláis con cariño vuestro tiempo…
lunes, 30 de agosto de 2010
Soñando que duermes.
¿Tanta prisa tenías por llevártelo…? No hubo más plazo.
Hoy hace 25 años que la vida de uno de los diestros más puros se apagó por una certera cornada. Su espíritu escapó con desmayo por sus brazos y piernas sujetas por aquellos que volaban, en inútil carrera, a la enfermería de la plaza de Colmenar. Antes, el torero había hecho no solo lo mejor de la tarde, sino de su tauromaquia. Confiado y seguro como de costumbre, jugó con ambas manos en series ceñidas y largas de naturales y pases de pecho, muy ajustado al astado. Tan solo la pérdida de gas del toro de Marcos Núñez hizo que el diestro tomase la espada de matar por última vez. De nada sirvió que hundiera el estoque hasta la empuñadura. Burlero, herido de muerte y verdugo, fue fulminante y certero. Gestos y clamores en los tendidos que enmudecían en los oídos del diestro que ya solo atendía a la última llamada, esa que con acierto describió Bergamín…
Me dormí, y en mi sueño
Una voz larga y triste,
apenas susurrante,
como un sollozo roto
en los dedos del aire.
Una voz melodiosa
que no oyó nunca nadie;
que cuando más se acerca,
A estas líneas en recuerdo del más ilusionante de los toreros de ese momento, se unen la letra y la épica de Fernando Ramos, poeta y amigo. Palabras cargadas de emoción y duelo que relatan soberbiamente aquel tormentoso final:
Está llegando la hora,
la plaza expectante espera,
el público se enamora,
del torero y de su entrega.
Es el sexto de la tarde,
y el maestro con su arte,
lidia al toro con alarde,
con valentía y coraje.
Llega la suerte final,
la estocada ha sido buena,
el astado se envenena,
dando muerte a quien la entrega.
Sangre, arena, sombra y luz.
Diestro de gran elegancia.
"Burlero" lleva tu cruz.
Maliciosa circunstancia.
Matador privilegiado,
de valor y vocación,
por nosotros aclamado,
con pasión y admiración.
Desde aquí te recordamos,
con calor y corazón.







