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miércoles, 28 de agosto de 2013

28 de agosto, Manolete siempre.


"Era un dios del verano, solemne bajo los soles, y llevaba el emblema de la melancolía, el rostro tan enjuto del Destino.

Recto en el frenesí, cordobés de los puentes naturales, giraba su verdad para que las olas cornúpetas tuviesen ida y vuelta.

Aquel agosto, tenso como nunca, el héroe descubrió la mina de la sangre, ay, tercio último en el que desde entonces lo acompaña la cuadrilla eternal de los cipreses..."

"Manuel y el otoño"
-                 
Luis Jiménez Martos


"Todavía vivo" (detalle de obra en curso)
Lápiz sobre papel de Luis López


domingo, 5 de mayo de 2013

Ese grito pegado en la pared.


El presidente del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida D. Fernando Claramunt, escribía esta semana un interesante y necesario post que suscribo de la cruz a la fecha. En él se plantea quién pinta hoy los carteles de toros, quién los aprueba o mejor, por qué tenemos que aguantarlos en relación con los últimos que anuncian los festejos de Madrid. Leía en la bitácora amiga “Del Toro al infinito” que “...si el cartel es un grito pegado en la pared, estos últimos no son gritos: es pegarle a un padre con un calcetín “sudao”.


Por cierto, he preferido no ensuciar esta entrada con ellos.

*  *  *
Para D. Juan Lamarca y los amigos de nuestro Círculo Bienvenida, en Madrid y para nuestros muy respetados y queridos amigos de México, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú...

Como aficionado a los toros desde hace muchos años y como aficionado a la pintura española y universal desde hace los mismos años te ruego que intercedas, con tus oraciones o con tus ejércitos para que dejen de fabricarse esos inmundos y repelentes carteles tan horrorosos y tan antitaurinos. 
 
No podemos exigir a los pintores actuales que tengan todos el mismo talento, arte, sensibilidad y buen gusto para el cartelismo de los toros que tuvieron Ruano Llopis, Roberto Domingo, Alcaraz, Navarrete, Flores, Juan Reus o Antonio Casero, lo comprendo. Sé que en esta España de analfabetos y de antiespañoles, incluidos los aspirantes a ser ignorantes maestros de nuestros niños, tampoco podemos pedir que sepan leer y escribir, pero al menos que quienes hagan los carteles de toros sean aficionados a la Fiesta Nacional española. 

Hacía mucho tiempo que no veía cosas tan horribles como el cartel de San Isidro, el de la Feria de nuestra querida ciudad de Pamplona y el de la goyesca del dos de mayo, todo ello en este año 2013. ¡Dios nos coja confesados! ¿Han vuelto los mamelucos otra vez? 

Una de las misiones del cartel es animar a la gente a ir a la plaza. Estos cartelistas de ahora sólo nos recomiendan buscar un convento de clausura, donde no veamos lo que está pasando en el mundo y sobre todo lo que está sucediendo en España. Habrá que hacer una Novena al "Papa Negro" para que él y sus hijos toreros, Manolo, Pepe, Antonio, Rafael, Ángel Luis y Juan Bienvenida, rueguen por nosotros. 

Que rece también desde el alto cielo de Perú, de Portugal, Conchita Cintrón y en Venezuela y México los maestros César Girón, "Armillita" y Silverio Pérez. Querido don Juan Lamarca, contando con el empuje juvenil de tu patriotismo y con la santidad y la comprensión del reverendo Padre Liquete, espero que el noble espíritu de nuestro Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida interceda en los espacios celestiales. 

Que no perdamos la fe, ni la afición Que obtengamos del Cielo la sobrenatural ayuda tan necesaria en estos momentos para España y para nuestra Fiesta Nacional, que es la clásica y ortodoxa corrida de toros, como bien sabían Unamuno y Rubén Darío, y no la soez borrachera del botellón ni la ordinariez de las masas. Amén. 

Di algo de esto a nuestros hermanos de los muy queridos países americanos de nuestra estirpe, hasta hace poco gloriosa, que aún creen en nuestras tradiciones y las veneran con admirable hidalguía, para que se unan en nuestras plegarias. 

Que Dios nos ayude. 

Fernando Claramunt López. 

lunes, 4 de marzo de 2013

De bromuro y plata.


El 7 de Mayo de 1.922  Manuel Granero toreó su última tarde en Madrid. Camino de la plaza el infortunado diestro pasó por el estudio del fotógrafo "Kaulak" dejando para la posteridad una instantánea en la que el rostro del torero presagiaba su final. Esa  foto es el hilo argumental del siguiente relato corto

*   *   *


"Manolo sujeta el capote sobre el hombro contrario atendiendo a la abertura del obturador. Sostiene una mirada melancólica. No sabe qué almorzará ni qué dos toros sorteará a mediodía. Como tampoco que al caer la tarde, cerrará los ojos ahogado en cloroformo para no abrirlos jamás.

“Manué” no sabe que su última foto vestido de luces caerá, años después, en manos de ese cronista que la mira pensando con qué frase cerrar la reseña de la corrida del día. Que no intuye, como ni tú mismo sabes atento lector, qué ocurrirá al levantar la vista de esta palabra. Desconozco adonde te empujará esto que lees, pero de algún modo trato de expresar que todos somos como Manolito. A todos nos sigue el morlaco final y un último almuerzo. Así pues, mira directamente a la cámara y ¡sonríe!"

"De bromuro y plata"  -   Luis López


"Granero", fotocomposición de Luis López

lunes, 17 de septiembre de 2012

Belmonte ¿asesino en serie?



Con algo más de 50 víctimas en su haber entre 1913 y 1931... Dejaba un periodo de enfriamiento entre crímenes, ¡todos cometidos de forma similar!... Su máscara de cordura era un porte normal, casi vulgar...Y sus víctimas tenían algo en común: ¡eran toreros!

El periodista y escritor taurino Paco Aguado (Madrid, 1964) publicó hace unos meses en el número 16 de “Cuadernos de Tauromaquia” un sugestivo ensayo con un título no menos atrayente: “Los toreros que mató Belmonte”. En él describe de manera profusamente documentada las consecuencias que tuvo en la Fiesta de la Edad de Oro y parte de la de Plata la corrida moderna impuesta por el diestro de Triana. Su toreo por primera vez basado en los brazos, canalizaba la agresividad del toro haciéndole trazar una trayectoria curva entorno a su figura. Y eso costaría la vida a muchos “imitadores”, pues en casi 20 años se presentaron a las puertas del edén celestial más toreros que en todo el siglo XIX.

Carpio (1916), Ballesteros (1917), Malla (1920), Varelito  y Granero (1922), Litri (1926), Gitanillo de Triana y Carmelo Pérez (1931)...  Interminable es la lista de los que perdieron la vida en la arena arrastrados por la ambición de llegar rápido a la cima haciendo del parón belmontista un acto de estoico dramatismo. Sin embargo, Aguado no pierde referente histórico destacando en su articulo en todo momento la corta, árida y seca  embestida del toro post-decimonónico y el estado de una medicina con escasos medios y precarias atenciones. Finalmente, el muchas veces sepultado en vida haría mala la frase que de él dijo Guerrita: “¿Belmonte?, el que quiera verlo que se de prisa”.

¿Enterrado o... enterrador?

"Máscara de Juan Belmonte", 
óleo sobre cartón (24 x 34) de Luis López. 


martes, 28 de agosto de 2012

Manolete in memoriam.


"Nunca olvidaré que al meterlo en la sepultura faltaba la luz, pues llegamos al cementerio de noche. Bajo la débil luz de un candil le dimos sepultura. Fue algo tremendo que jamás olvidaré"

(Antonio Bienvenida. Córdoba, 30 de agosto de 1947)


 Mientras te escribo,
tienes losa sobre la frente,
baja en la nieve
 tu mortaja inmensamente
y la tremenda albura cayó sobre tu faz.

“Soy triste como los solitarios,
pero he vestido de sosiego mi temblor...”

¡Y ahora tú callas, y tienes polvo, y no eres más!
No te vi  nunca. No te veré.
¿Quién te juntó las manos?
¿Quién dio, rota la voz,
la oración de los muertos al borde de tu lecho?
Aún me quedan jornadas bajo los soles.      
¿Cuándo verte, dónde encontrarte y darte mi aflicción?...

Tomado de "In memoriam" (Gabriela Mistral)



"Manolete" visto por Luis López


Se aventó tu puñado de ceniza
bajo el sol doloroso de un verano...
La cruz de la espada, aún en tu mano,
es un cirio de acero que agoniza...

Notaste que la carne se rompía
entre la mies de oro y seda...
Supiste que era tu última moneda,
y compraste el derecho a ser poesía.
                     
“La estocada de Linares” (Rafael Herrero Mingorance)



lunes, 27 de agosto de 2012

Viteri: "Cuando pinto toreo" (y II)


Última entrega de las reflexiones del pintor ecuatoriano Oswaldo Viteri para la bitácora hermana “Del Toro al Infinito” . Y si comenzó esta serie con un paseillo, que mejor que un magnífico arrastre para terminarla (clip - 2:05).

*   *   *
"El duende existe también en ésta nuestra América, en este realismo mágico de luces y de sombras, de soles y de lunas. En el páramo andino he sido testigo a media noche de ver fosforescentes osamentas iluminadas por las nieves perpetuas. De hielos y de soles esta hecho nuestro corazón que es capaz de amar y de sufrir ferozmente.

Sin embargo, en los plácidos valles verdes, “verde que te quiero verde”, he visto a ese bellísimo animal, el negrísimo toro de lidia con su altanera estampa custodiando a las ganaderías, majestad y rito sombrío de una fiesta, de la cual él, su principal protagonista, es dueño y señor de la plaza.

El toro bravo cruzó el océano con alas y cornamenta para beber sediento el agua purísima de los deshielos. De fuego y de hielo estás hecho su corazón de silencio.

Pero era necesario en éste paisaje dramático de claroscuro, de luces y de sombras que me he atrevido a pintar, porque el mundo del toro es una cosa que la llevo dentro, aparezca desde la penumbra del patio de cuadrillas, ese personaje insólito, suficientemente loco, brillantemente cuerdo, que es el Torero. ¿De qué raíces profundas viene ese misterio, de qué honduras proviene su viril arrogancia, de dónde viene esa postura entrañable, sino de la sustancia misma de los pueblos?, éstas que cuando llega la hora del festejo sacan su poncho y su sombrero.

Torero de a pie y de a caballo, bellas estampas, arte supremo, que haciéndole el quite al toro negro se busca paso a paso en la plaza redonda de la luna o en la plaza cuadrada de los pueblos.

Goya, Picasso, Carnicero, maestros grandes de la tauromaquia han hecho obras maestras surgidas de su profunda visión por la más grande de las fiestas. En América le ha tocado a Botero con su enorme afición torera, con su gran carga de sabia ironía y humor paisa realizar serie dedicada a la maja, al picador y al torero.

En lo que a mi respecta, solo he jugado con el negro, pincel en mano he toreado en plazas y plazas y seguiré toreando con el capote del papel en blanco, hasta cuando mi pulso sea capaz de sostener el aire, ya que como alguna vez le dije a mi amigo José Ortega Cano: “cuando pinto toreo”.





domingo, 26 de agosto de 2012

Viteri: "Cuando pinto toreo" (I)


Transcripción en una primera parte de las reflexiones a cerca de la Fiesta del gran pintor ecuatoriano Oswaldo Viteri para la bitácora hermana “Del Toro al Infinito” que gestiona magistralmente D. Juan Lamarca. Cierra a estas letras un clip (2:11) en el que Viteri pinta un personalísimo paseillo con tinta china.

 *   *   *

"Desde niño tuve la experiencia de la entrañable Fiesta de los Toros. Entrañable, porque siendo ésta la fiesta española, es también nuestra, porque en América Hispana lo español es parte de nosotros mismos.
Para mi la Fiesta de los Toros no es solamente el oropel con que ella se viste, sino sustancialmente el blanco y negro, la vida y la muerte, el sol y la sombra, lo serio, lo profundo; eso, que tiene parentesco con el cante jondo, que surge de las entrañas mismas de los pueblos. En España y en América se manifiesta en el andar silencioso del torero, que se aproxima a la ventana de la muerte, para mirarla de frente, en los ojos, en las astas y el pelaje negro de ese incomparable y bellísimo animal, el toro de lidia.
Cuando pienso y cuando vivo la Fiesta de los Toros, me remito irremediablemente a ese claroscuro de Goya, ese monstruo del arte universal que en su iluminada pupila reflejó con claridad absoluta lo más profundo del pueblo español. 
A más de las diferentes facetas que él las tocó magistralmente, la Fiesta de los Toros, de la que él fue además de cierta manera protagonista, es extraordinaria, porque solo así podría expresar con tanta maestría esta dramática y profunda fiesta popular, por otro lado tan controvertida. Es que esa parte, esa faceta española que llegó a nosotros y se clavó profundamente, con todo ese misterio, con todo ese duende, con toda esa desmesura, que es capaz España y América, fundiéndose con nuestro sol que nos cae vertical en la mitad del mundo, para iluminar las plazas de nuestros pueblos.
Desmesurada es la cultura de los pueblos de América, por que tiene cimiente profunda y es capaz de aplaudir la corrida de toros en la luna; yo mismo la he visto cuando en noche febril tomando solo un pañuelo, la miraba mientras el asta de un toro rozaba el latido de un corazón enardecido" 
(continuará)


lunes, 12 de marzo de 2012

¡¡¡ Primer finalista con "El alamar" !!!


   Hace unos minutos recibí con enorme alegría a través del programa taurino “Clarín” de Radio Nacional el reconocimiento a mi trabajo como finalista del II Concurso de Mini Relatos Radiofónicos 'CLARIN'. El espacio que dirigen y presentan Teo Sánchez y Enrique Mazas y que además ha tenido como jurado del concurso a Javier Villán (critico taurino y teatral), Albert Boadella (actor, dramaturgo y director de la compañía de teatro Els Joglars) y Gonzalo Santonja (escritor y director del Instituto Castellano Leones de la Lengua), ha recompensado mi relato corto “El alamar”. Satisfacción y júbilo que comparto a estas horas de la madrugada con todos vosotros, amigos de Tercio de Pinceles.



El alamar

-¿De Joselito? –murmuró.
-Si, ¡de “Gallito”!. Mi… mi abuelo, que desollaba las reses, ¡desmembró a “Bailaor” con sus propias manos!. Luego se coló en la enfermería y…
-Cincuenta ¿vale?. No está en buen estado, entiéndelo. Y ya nadie lleva esto.

El avisador magnético dio paso al cierre. Tras la cortinilla, el anticuario le siguió con la mirada hasta verle engullido por el granito de los edificios. Lo había buscado durante años. Y ahora que lo tenía, avivó el paso hasta la enlutada trastienda donde sacó aquel torso de chaquetilla mal remendada. Hombreras desiguales, caireles pardos… deshilachados corbatines, ninguno del mismo dueño pero todos con idéntica tragedia. Buscó hueco entre las terrosas manchas de sangre sin ADN común que salpicaban aquel maniquí andrajoso sin brillo. Y a su pecho fue a colgar aquel alamar. El de Joselito.

"Sánchez Mejías o el llanto de sí mismo" (detalle), tinta sobre papel de Luis López

sábado, 17 de diciembre de 2011


"La tierra tembló. Se abrió. Y en un soplo se hundió en aquel sepulcro. Desplomado en el hipogeo podrido, con la frente abierta, su mirada caleidoscópica formaba confusas imágenes con los fulgores de la luz cenital. Sit tibi terra levis - qué la tierra te sea lleve, pensó. Y la vida comenzó a pasar de omega a alfa... Mermaban los inhumanos años de cárcel… se reducía a cenizas aquel degolladero de inocentes. Escupió las últimas bocanadas de aire con los ojos cegados por la luz del cometa que perdió camino de Belén de Judá. 

Tras el fucilazo, el centelleo. Y el titilar dio aun para perfilar la venida del alazán fiel de bridas rotas y estribo ensangrentado.
 - Artabán –habló- ¡sube!
Y sin arreos, bien  agarrado a las crines, partió sin retorno"

 "Artabán, el cuarto Rey Mago" - Luis López

Amigos, a todos...

"¡Pronto empieza!", pastel sobre cartón de Luis López.
  

miércoles, 26 de octubre de 2011

The duel (El duelo)


Ahí está… Vicente Pastor.


El soldado romano.
El chico de la blusa.

Vicente Pastor sin alias fue más que algo en el toreo. Fue nombre con brillo fulgurante y limpia historia. Vicente Pastor, el hombre que tomó en serio su profesión. El que dijo que se iba una vez y no tuvo que repetir la frase. Cumplió su palabra, palabra de rey y por eso brindó al rey la muerte del último toro que lidió. Ahí está Vicente Pastor, “Embajadores 9 – hay ascensor”… en la plaza de toros de Lorca entrando a matar. El toro le cogió durante la faena y le arrancó la manga del traje de luces. Vicente Pastor, agarra la estocada para arrancarle la vida al toro.

"The duel - El duelo" (featuring Vicente Pastor), 
gouache sobre cartón de Luis López

domingo, 9 de octubre de 2011

Letrillas de cuando pasa el toro.


Pasa el río y va dejando
verde olivar la ribera
olivo y río soñado
frente a una larga torera.

Y pasa el toro, ¿y qué pasa?
Sólo pasa que al pasar,
quisiera encontrarse al paso
el río y el olivar.

Sobre el río está la luna
toreando, toreando
sin permiso, como una
torera de contrabando.

Y pasa el toro, ¿y qué pasa?
Pasa que quiere coger a la luna
a la luna de aquel río
del que ya no ha de beber.

Pasa el arroyo y no sabe
qué orilla será la mejor
para la pluma del ave
o para el pie de la flor.

Y pasa el toro, ¿y qué pasa?
Sólo pasa que a su paso
nadie sabe en qué pitón
va la gloria o el fracaso.

“Letrillas de cuando pasa el toro” – Manuel Benítez Carrasco




(“¡Al agua toro!", gouache sobre cartón (21 x 29,5) de Luis López) 

domingo, 28 de agosto de 2011

“¡Qué ganas tengo de que llegue octubre!”


Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”


A Manuel, un poema...


Sobre la tarde ya te determinas
con secreta locura de saberte.
Cuánto lidiar para después perderte
en la entrega total que no imaginas.

Citas a tu destino, le dominas
para salir vencido de la suerte;
y triunfador a hombros de la muerte
hacia un lejano ruedo te encaminas.

Después, tu ausencia, erguida ante ese lento
y entristecido toro del silencio
que embiste en tu aventura como un viento.

Y esa callada nieve,
en la serena
soledad de ese agua de silencio
que nos trae tu última faena.



“Tarde de agosto” – Francisco Carrasco








"Manolete 2011", gouache sobre cartón de Luis López



lunes, 11 de julio de 2011

¡ Torera, torera, torera !

Tuvo que ser
en la noche creciente,
plomiza de sudores,
cuando fue otro
el que liberó tu pecho
de la celda oro turquesa.

¡Perdida la color…
segundo aviso!
¡ Y “Truchero” remontando
el río de la media vida!

Jugueteaban subidos en su lomo
Llapisera y los hermanos Marx
sosteniendo en gótica cartela:

“Gravedad en tu trazo belmontino
¡y vas a escarbar

en las sienes de la media muerte!”

¡Basta!
¡Que ahora seré yo
el que suelte tu pelo
y me lleve

la divisa fucsia que lo sujeta!

Me cuentas que tu talle
ya no es mío.
Que en él reposa
una bien rematada media.
Y que en la piel llevas

el almizcle ganado
en cada enroscado de pecho.

“Escondido” es él,
ambidiestro de pitones
para más señas.
Ha marcado territorio
¡envainadas llevaba las orejas!

Y tuvo que ser
en la plomiza noche de sudores
cuando te fuiste.
Las mejillas rosadas,
los suspiros al aire
y las lágrimas en una humana marea.






("Mujer de Puerta Grande" - Luis López)





Conchi Ríos el domingo pasado, vista por Luis López (ceras sobre cartón)


sábado, 4 de junio de 2011

"Santísima Media Verónica".

Digo cielo
y murmura un vuelo
donde se refugia el Credo.

Tierra,
pisa el sol
donde repta la tela.

Y en medio el viento
que se lleva inmisericorde
embarcado en la cintura,
el bálsamo que adormece a la fiera.

¡Aliento de claveles
embellecida por las lágrimas!,
Media Verónica
Santísima
cargada y bien jugada.

Y el viento
que la aleja
por miles de gargantas tallada.




"Santísima Media Verónica" (Luis López)





"¡Redímete ante la Santísima Media Verónica!" tinta sobre papel de Luis López.


sábado, 22 de enero de 2011

El Misacantano y el Doctorado.

Desde hace algo más de tres años llevo este blog. En este tiempo no deja de llamarme la atención la calidad en el fondo y la forma de mucho de lo expresado en webs y bitácoras taurinas. Ayunos de tiempo en espacios de radio y televisión, los aficionados han hecho de la red una válvula de escape en la que hay creatividad y calidad en partes iguales. Si bien los espectáculos de masas como el fútbol disponen de horas semanales de difusión, carecen a mi juicio de la calidad necesaria cuando los comunicadores, sin rubor alguno, se muestran subjetivos y claramente forofos.

La entrada de la que os dejo la introducción, pertenece a la Bitácora de un corredor de encierros y en ella su web-master, Lagun, se aferra a las tradiciones populares más arraigadas en nuestra cultura para justificar el juego del hombre con el toro. En ella cuenta con el apoyo de Dª Beatriz Badorrey (profesora de Historia del Derecho) y D. Rafael Cabrera (presidente de la Unión de Bibliófilos Taurinos) en el texto y un servidor en el dibujo.

Felicidades colega por el trabajo y espero que sea del agrado de todos.


El Misacantano y el Doctorado.


"Recorte del misacantano", tinta sobre papel de Luis López.

Introducción:

Hay que convenir con Francisco J. Flores Arroyuelo (“Correr los toros en España – Del monte a la plaza”) en que la afición del hombre por medirse ante el toro es muy antigua, y que debe traer causa del traslado hasta el poblado que el hombre prehistórico debía realizar con los uros que cazaba vivos en el campo, para lo que se servía, entre otros elementos, de maromas para poder conducirlos al recinto en el que serían encerrados, sin que en aquellas acciones, lógicamente, faltasen carreras, desplantes, así como sustos, golpes y hasta cogidas. Por ello, esa primitiva forma de conducir los toros hay que considerarla como fuente de inspiración de la que es una de las más antiguas modalidades de festejo taurino popular: el toro ensogado.

Y también cabe adelantar que, en España, la afición por los festejos taurinos fue siempre propia de hombres de toda clase y condición: desde gentes del pueblo llano hasta dignatarios de la más alta jerarquía del estado, pasando por representantes de la aristocracia y, como veremos en este texto, personalidades con una ilustre titulación académica y miembros de la Iglesia.

Tan arraigada es desde antaño nuestra costumbre de correr toros que, ya en el Medievo, no precisábamos de la programación de un acto específico para ello. Bastaba el mero traslado al matadero de un toro sujeto con una maroma para que en torno al astado se arremolinasen los viandantes y que algunos practicasen desplantes y suertes. Así queda recogido, por ejemplo, en el Fuero de Madrid de 1202. No obstante, lo más común era que para correr toros se programaran festejos concretos, que solían tener como fin agasajar a visitantes ilustres, conmemorar fechas señaladas y, entre otros motivos, celebrar rituales, festividades civiles y religiosas o acontecimientos sociales como nacimientos, bodas... Así, se puede decir que los juegos de toros solían asociarse con acontecimientos festivos y felices. Como ocurría en los dos casos que aquí nos van a ocupar: la celebración de la primera Misa por un sacerdote y la obtención del grado de Doctor por un universitario.

(sigue en Bitácora de un corredor de encierros)

sábado, 18 de diciembre de 2010

Te voy a contar muy despacio, para que lo entiendas, un sueño.

Anoche soñé contigo...
te vi indomable, curiosa,
filántropo, noble, tolerante,
ilusa, vencida,
mena y ganga al mismo tiempo,
inconcluso, inigualable,
única…

Te vi viajando de Norte a Sur,
atravesando los gélidos Cárpatos
con dos puntazos corridos en el cuello,
arrastrado a las más civiles de las guerras
por un tiro de rucios de arboladuras cornicortas,
con tal de compartir cama
con la paciencia y la generosidad.
Generosidad sin geodesia,
con la que firmas la paz al darlo todo.

Luego, mi corazón abierto te reclamó
y en el tuyo hallé
esa enfermería de tercera
con cartel pintado a mano,
derrotada por amores infortunados de lunes
al tiempo que jugabas
con los rizos rúcula de la soledad.

Desperté
y el gusarapo de tierra que todo lo remueve
había dejado rastros de ti.
Y tras la turbia charca de mis ojos,
encontré los tuyos cristalinos.
Y entonces me reconfortó verte de nuevo,
policromo, poliédrico,
polifónica, políglota
y un puntito político.
Pero siempre ingenioso, ingeniosa
como para ayudarme a derribar recuerdos
e ilusonarme con lo que vendrá.

Por eso papá, mamá ¿queréis ser mis Reyes Magos?.


"Sueño 1" - Luis López

A todos, que regaláis con cariño vuestro tiempo…



"Jugando con fuego", tinta sobre papel de Luis López.
'

lunes, 30 de agosto de 2010

Soñando que duermes.

Cuando la tarde del 31 de agosto de 1.985 “El Soro” era prendido dramáticamente al entrar a matar en San Sebastian de los Reyes, muchos pensamos que la muerte impaciente y colérica, tras martillar su reloj de arena, había decidido desgajar irreversiblemente el cartel maldito de Pozoblanco.
Por fortuna no fue así.
Entre tanto, la calurosa y dramática tarde se hundía en el abismo cuando, al borde de la fosa, los familiares de José Cubero “Yiyo” abrían por última vez su ataúd para despedirse del torero vestido de burdeos y azabache.

¿Tanta prisa tenías por llevártelo…? No hubo más plazo.

Hoy hace 25 años que la vida de uno de los diestros más puros se apagó por una certera cornada. Su espíritu escapó con desmayo por sus brazos y piernas sujetas por aquellos que volaban, en inútil carrera, a la enfermería de la plaza de Colmenar. Antes, el torero había hecho no solo lo mejor de la tarde, sino de su tauromaquia. Confiado y seguro como de costumbre, jugó con ambas manos en series ceñidas y largas de naturales y pases de pecho, muy ajustado al astado. Tan solo la pérdida de gas del toro de Marcos Núñez hizo que el diestro tomase la espada de matar por última vez. De nada sirvió que hundiera el estoque hasta la empuñadura. Burlero, herido de muerte y verdugo, fue fulminante y certero. Gestos y clamores en los tendidos que enmudecían en los oídos del diestro que ya solo atendía a la última llamada, esa que con acierto describió Bergamín…

Me dormí, y en mi sueño
oí una voz llamándome.
Una voz larga y triste,
apenas susurrante,
como un sollozo roto
en los dedos del aire.
Una voz melodiosa
que no oyó nunca nadie;
que cuando más se acerca,
más parece alejarse...
.
"En el mapa de los sueños sólo es posible la faena perfecta" (grafito sobre papel de Luis López).

A estas líneas en recuerdo del más ilusionante de los toreros de ese momento, se unen la letra y la épica de Fernando Ramos, poeta y amigo. Palabras cargadas de emoción y duelo que relatan soberbiamente aquel tormentoso final:

Está llegando la hora,
la plaza expectante espera,
el público se enamora,
del torero y de su entrega.

Es el sexto de la tarde,
y el maestro con su arte,
lidia al toro con alarde,
con valentía y coraje.

Llega la suerte final,
la estocada ha sido buena,
el astado se envenena,
dando muerte a quien la entrega.

Sangre, arena, sombra y luz.
Diestro de gran elegancia.
"Burlero" lleva tu cruz.
Maliciosa circunstancia.

Matador privilegiado,
de valor y vocación,
por nosotros aclamado,
con pasión y admiración.
Desde aquí te recordamos,
con calor y corazón.
Fernando Ramos - "Muerte en la arena".